Roberto Juarróz

 

 

 

 

 

 

 

Séptima Poesía Vertical 

 

 

2

No se trata de hablar,

ni tampoco de callar:

se trata de abrir algo

entre la palabra y el silencio.

Quizá cuando transcurra todo,

también la palabra y el silencio,

quede esa zona abierta

como una esperanza hacia atrás.

Y tal vez ese signo invertido

constituya un toque de atención

para este mutismo ilimitado

donde palpablemente nos hundimos 

 

 

 

5

El vacío de la mano cerrada

es mayor que el de la mano abierta,

pero no basta abrir la mano

para que disminuya el vacío:

es preciso también abrir el aire que la envuelve,

las sombras de la mano,

el recuerdo de las formas que tuvo.

Para abreviar el vacío

Hay que abreviar también el mundo. 

 

 

 

9

Toda palabra llama a otra palabra.

Toda palabra es un imán verbal,

un polo de atracción variable

que inaugura siempre nuevas constelaciones.

Una palabra es todo el lenguaje,

pero es también la fundación

de todas las transgresiones del lenguaje,

la base donde se afirma siempre un antilenguaje.

Una palabra es todavía el hombre.

Dos palabras son ya el abismo.

Una palabra puede abrir una puerta.

Dos palabras la borran. 

 

 

 

13

El centro del amor

no siempre coincide

con el centro de la vida.

Ambos centros se buscan entonces

como dos animales atribulados.

Pero casi nunca se encuentran,

porque la clave de la coincidencia es otra:

nacer juntos.

Nacer juntos,

como debieran nacer y morir

todos los amantes. 

 

 

 

15

El amor empieza cuando se rompen

los dedos

y se dan vuelta las solapas del traje,

cuando ya no hace falta pero tampoco

sobra

la vejez de mirarse,

cuando la torre de los recuerdos, baja o

alta,

se agacha hasta la sangre.

 

El amor empieza cuando Dios termina

Y cuando el hombre cae,

mientras las cosas, demasiado eternas,

comienzan a gastarse,

y los signos, las bocas y los signos,

se muerden mutuamente en cualquier

parte.

 

El amor empieza

cuando la luz se agrieta como un

muerto disfrazado

sobre la soledad irremediable.

 

Porque el amor es simplemente eso:

la forma del comienzo

tercamente escondida

detrás de los finales. 

 

 

 

16

¿Es la poesía un pretexto de la locura?

¿O es la locura un pretexto de la poesía?

¿O las dos son un pretexto de otra cosa,

de otra cosa excesivamente justa

y que no puede hablar?

(a Elkin Restrepo) 

 

 

 

18

Fisuras interiores,

grietas por donde se filtra gota a gota

el líquido espeso y apremiante

de esa invasión profunda

que llamamos oración.

La oración, que no es algo que se reza

sino una inclasificable sustancia

que no está hecha de un decir,

aunque a veces se abrigue con palabras

o fragmentos de palabras,

como el sueño se viste de fábulas rotas,

con desarticuladas historias que descarrilan al pensamiento

y encarrilan, en cambio, el sagrado estupor

que tapiza el lado oculto de los seres.

La oración y el sueño se parecen:

son dos entidades o elementos

que gotean en los entresijos de una nada

que se asemeja a algo.

¿Qué ocurriría si se abrieran de pronto

esos lentos arcaduces,

esos estrechos canales

por donde se filtra la oración

y quizá también el sueño?

¿Se mezclarían ambos acaso?

¿Un torrente arrastraría al hombre

desde su propio interior?

¿O tal vez sólo la oración continuaría goteando,

implacablemente goteando

con el mismo ritmo y la misma medida

por la imprevista abertura?

Es probable que la oración sea una parte fija,

una porción estable

de la naturaleza de cada hombre,

la aplicación de una discretísima posología,

una cuota inmodificable como el sueño.

La dosis establecida

de una extraño y casi abrumador rescate

que llevamos en el centro

de nuestra propia sustancia. 

 

 

 

38

La mano se extiende,

pero a mitad de camino

la detiene una imagen.

Y se marcha entonces con ella,

no para poseerla

sino tan sólo para entrar en su juego.

La mano ha comenzado a enamorarse en el camino

y así la posesión y el don se le escapan.

La mano ha cambiado su destino

por un vuelo que no es el vuelo del pájaro,

sino un abandono a las mareas que no tienen costa

o a los desequilibrios de una sabiduría diferente.

La mano ha renunciado a su objeto

y ha adquirido el valor de su distracción.

La mano ha renunciado a salvarse. 

 

 

 

39

Voy a alargar caminos de caricia,

con algo de dulzura entre los dientes

y un garabato tibio en los cabellos,

para que el poco sueño que aún nos queda

no se nos caiga.

 

Voy a alumbrar tu rostro mientras duerme

y mirarlo al revés, donde no duerme.

 

Voy a juntar raíces por el aire,

catálogos de nieves que no caen

y sitios para párpados.

 

Voy a tomar al hombre por el centro

y tirarlo a rodar, a ver si llega.

 

Voy a tomarme a mí, ya me he tomado,

para enlazar de nuevo los cristales

con un redondo material sin tiempo.

 

Voy a cortar las puntas de la vida

como unas uñas demasiado largas. 

 

 

 

43

Estoy contigo.

Pero por encima de tu hombro

me dice adiós tu mano que se aleja.

Entonces yo contengo mi mano

para que no nos traicione ella también.

E insisto:

estoy contigo.

Los innegables títulos del adiós

abandonan entonces provisoriamente sus derechos.

Y nuestras manos se aquietan

en las equidistancias de estar juntos.

 

 

 

73

Decimos lo que decimos

para que la muerte no tenga

la última palabra.

¿Pero tendrá la muerte

el último silencio?

Hay que decir también el silencio. 

 

 

 

112

Inventar el regreso del mundo

después de su desaparición.

E inventar un regreso a ese mundo

desde nuestra desaparición.

Y reunir las dos memorias,

para juntar todos los detalles.

Hay que ponerle pruebas al infinito,

para ver si resiste. 

 

 

 

 Algún día.. 

 

Algún día encontraré una palabra

que penetre en tu vientre y lo fecunde,

que se pare en tu seno

como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.

 

Hallaré una palabra

que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,

que contenga tu cuerpo

y abra tus ojos como un dios sin nubes

y te use tu saliva

y te doble las piernas.

Tú tal vez no la escuches

o tal vez no la comprendas.

No será necesario.

Irá por tu interior como una rueda

recorriéndote al fin de punta a punta,

mujer mía y no mía

y no se detendrá ni cuando mueras.

 

 

 

Porque esta noche duermes lejos...

 

Porque esta noche duermes lejos

y en una cama con demasiado sueño,

yo estoy aquí despierto,

con una mano mía y otra tuya.

 

Tú seguirás allí

desnuda como tú

y yo seguiré aquí

desnudo como yo.

 

Mi boca es ya muy larga y piensa mucho

y tu cabello es corto y tiene sueño.

 

Ya no hay tiempo para estar

desnudos como uno

los dos. 

 

 

 

Me visitó una nube...

 

Me visitó una nube.

y me dejó al marcharse

su contorno de viento.

 

Me visitó una sombra.

Y me dejó al marcharse

el peso de otro cuerpo.

 

Me visitó una ráfaga de imágenes.

Y me dejó al marcharse

la irreligión del sueño.

 

Me visitó una ausencia.

Y me dejó al marcharse

mi imagen en el tiempo.

 

Yo visito la vida.

Le dejaré al marcharme

la gracia de estos restos.

 

 

 

 

Si has perdido...

 

Si has perdido tu nombre,

recobraremos la puntada de las calles

más solas

para llamarte sin nombrarte.

 

Si has perdido tu casa,

despistaremos a los guardianes de la

cárcel

hasta dejarlos con su sombra y sin sus

muros.

 

Si has perdido el amor,

publicaremos un gran bando de palomas

desnudas

para atrasar la vida y darte tiempo.

 

Si has perdido tus límites,

recorreremos el cruento laberinto

hasta alzar otra forma desde el fondo.

 

Si has perdido tus ecos o tu origen,

los buscaremos, pero hacia adelante,

en el templo final de los orígenes.

 

Solamente si has perdido tu pérdida,

cortaremos el hilo

para empezar de nuevo. 

 

 

 

Hemos amado juntos tantas cosas...

Hemos amado juntos tantas cosas

que es difícil amarlas separados.

Parece que se hubieran alejado de pronto

o que el amor fuera una hormiga

escalando los declives del cielo.

 

Hemos vivido juntos tanto abismo

que sin ti todo parece superficie,

órbita de simulacros que resbalan,

tensión sin extensiones,

vigilancia de cuerpos sin presencia.

 

Hemos perdido juntos tanta nada

que el hábito persiste y se da vuelta

y ahora todo es ganancia de la nada.

El tiempo se convierte en antitiempo

porque ya no lo piensas.

 

 

Hemos callado y hablado tanto juntos

que hasta callar y hablar son dos traiciones,

dos sustancias sin justificación,

dos sustitutos.

 

Lo hemos buscado todo,

lo hemos hallado todo,

lo hemos dejado todo.

 

Únicamente no nos dieron tiempo

para encontrar el ojo de tu muerte,

aunque fuera también para dejarlo.

 

 

 

Poema 55, Quinta Poesía Vertical

Un amor más allá del amor,

Por encima del rito del vínculo,

Más allá del juego siniestro

De la soledad y la compañía.

Un amor que no necesite regreso,

Pero tampoco partida.

Un amor no sometido

A los fogonazos de ir y de volver,

De estar despiertos o dormidos,

De llamar o callar.

Un amor para estar juntos

O para no estarlo

Pero también para todas las posiciones

Intermedias.

Un amor como abrir los ojos.

Y quizá también como cerrarlos. 

 

 

 

 

 

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